Por: Julio Disla.
La Comisión Nacional Electoral (CNE) del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) ha cometido un grave desatino jurídico y político al excluir la candidatura del periodista José Beato. Tal como explica el jurista y periodista David Lorenzo, la CNE no es un tribunal disciplinario, ni un tribunal contencioso, ni una cámara civil; es, por mandato estatutario, un organismo estrictamente electoral, cuya única función es organizar las elecciones del Comité Ejecutivo y los representantes ante el IPPP y del Tribunal Disciplinario.
Una resolución sin jurisdicción
La resolución que rechaza la candidatura de Beato es ilegal, arbitraria, nula y carente de legitimidad. El propio artículo 1 del Reglamento Electoral es claro: la función de la CNE es organizar las elecciones fijadas por la Asamblea Nacional. Nada más. Pretender adjudicarse la facultad de decidir quién es o no miembro, o de inhabilitar candidaturas fuera de las causas explícitas, constituye una extralimitación flagrante.
El artículo 26 del Reglamento Electoral establece los requisitos para integrar una plancha:
- Tener al menos dos años como miembro activo del CDP.
- Gozar de plenos derechos y no estar sometido al Tribunal Disciplinario.
- No haber cometido actos reñidos con la vida pública.
José Beato cumple sobradamente con esos criterios: es miembro desde hace más de dos años, no ha sido sometido al Tribunal Disciplinario y mantiene al día sus deberes con el gremio.
Derechos adquiridos violentados
La exclusión de un candidato que aparece en el padrón electoral, que posee su carnet vigente, que ha pagado sus cuotas, que ha participado en asambleas y que incluso ha ejercido su derecho al voto en procesos anteriores, constituye un atropello a sus derechos adquiridos. Es un acto que despoja de garantías a cualquier miembro del CDP y abre un peligroso precedente de manipulación electoral.
El carácter fascista de la medida
Este atropello no solo es ilegal: es abiertamente fascista, porque desconoce los derechos más elementales de los periodistas y vulnera la esencia misma de la democracia gremial. La actual Comisión Nacional Electoral quedará registrada en la historia del CDP como la que pisoteó la legalidad, instaurando la arbitrariedad por encima de las normas, y como la responsable de una mancha negra imborrable en la vida institucional del Colegio.
Un llamado a los periodística
La democracia gremial no puede ser secuestrada por resoluciones amañadas. La CNE debe ceñirse a su rol organizador y dejar que sea la voluntad libres de los periodistas la que decida en las urnas quién los representará. Hoy se trata de José Beato, mañana puede ser cualquier otro colega.
La defensa de la legalidad y la transparencia en el CDP es la única vía para recuperar la credibilidad del gremio. Exigir elecciones limpias, sin exclusiones arbitrarias, es un deber de todos los periodistas comprometidos con la dignidad profesional y el auto estima.

























